La Diablada es una danza típica que proviene del departamento de Oruro, y tiene su origen en el culto del supay (al diablo en la liturgia católica). En el pasado, cuando los conquistadores querían convertir a los pueblos originarios, purificando sus costumbres paganas, practicaban el catecismo del cristianismo.
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Representación de la Diablada
La Diablada representa la batalla entre el bien y el mal; Arcángel entre San Miguel con las siete virtudes y Lucifer con los siete pecados capitales.
Detrás de la figura del diablo, parece que se esconden los conceptos y personajes de la religión andina, como el “tío” de las minas, un ser sobrenatural, subterráneo y dueño de los metales que puede dar grandes riquezas o provocar túneles de muerte. El cerro de la mina, por su parte, está asociado a la Virgen, en honor a la cual se levantó La Diablada.

Esta danza de la diablada refleja el sincretismo religioso americano-europeo y hoy en día se baila en muchas ciudades bolivianas y se imita en otros países. Los diablos bailan sin pausa, por turnos y en perfecta formación, una víbora en una mano, mientras en la otra abren espacio guantes rojos.
Entre los demonios, saltan algunos disfrazados de animales totémicos, como el cóndor, jucumari (oso), etc. Muy atrás, deslumbra el ángel Miguel, con su yelmo reluciente, ojos vidriosos, espada reluciente, escudo pulido y hasta sus alas blancas y celestes, custodiando a la Virgen del Socavón traída por la bandera. La serie termina con una banda de música que toca la “Marcha del diablo”, triunfalmente golpeada por los estridentes desfiles del diablo.
Artesanos que elaboran disfraces de diablada
Para vestir a los danzantes de diablada estan:
Los sastres bordan trajes con extraordinaria destreza, Mientras los bordadores maximizan su arte En cada puntada de los deslumbrantes chales Con que cubren sus espaldas.
Los fabricantes de máscaras de diablada, en cambio, convierten sus obras en verdaderas creaciones artísticas. La imaginación se desborda y cada máscara es original, única, decorada con animales enviados por el semidiós Huari para destruir a los Urus, los antiguos habitantes de esta región altiplánica.

Historia de la Diablada
Diablada tiene sus orígenes en los aperitivos catalanes del siglo XII”: El Ball Des Diables y uno de los Siete Pecados Capitales, este último solo convirtiéndose en folclore histórico en España.
El tema de los Siete Pecados Capitales es netamente católico, traído por los conquistadores cuando intentaron reemplazar la trilogía quechua: “Ama Sua, Ama Kella, Ama Llulla”. Por su importancia vale mencionar: el cura Ladislao Montealegre, párroco de Oruro en 1818, o algún otro cura boliviano escribió un “cuento” que representaba a los diablos del altiplano hasta cerca de 1945, cuando el escritor y folclorista Rafael Ulises Peláez disfrazado. cuéntanos una historia.
A la mente original le tomó mucho tiempo concluir que el espíritu de los túneles toma su forma corpórea en esa extraña criatura con enormes cuernos, armada con un tridente, y cuyos ojos emiten chispas de fuego, una imagen clásica del diablo. Y el indio, supersticioso como era y es, creó la figura del “Tío” que está entronizado a la entrada de las minas de Bolivia, ya cuyos pies cada montaña deja sus ofrendas de coca y alcohol.
Para Mitayo (antiguo metalúrgico indio preso de su destino terrenal en el suelo), la figura del “tío” se convirtió en una fuerza visible que controlaba el destino de las galerías subterráneas. Pasaba el todopoderoso dueño de la plata, el estaño y otros metales, tal dueño que podía extinguir o enriquecer las vetas, según fuera mala o buena la conducta de “sus hijos”.
En el siglo XVI, con el mito de Mefistófeles, nace en la ciudad boliviana de Oruro un ritual coreográfico llamado DIABLADA.
El entusiasmo de la gente ha convertido la danza de los diablos en una auténtica parada coreográfica que conquista los callejones y estanques de las plazas de la ciudad. Su música irrumpe en un ritmo alegre y musical, alternando con espacios en tonos menores, lo que crea un diálogo en el que los extras se enfrentan con un gesto heroico. Su melodía entusiasta y pegadiza ha logrado abrirse camino desde cerros y chozas de piedra hasta grandes ayuntamientos.
Se dice que cuando un irritable genio subterráneo dañó el trabajo de los mineros haciéndoles desaparecer las vetas de metal, invocaron la protección divina, vieron alejarse a la virgen, recuperados del terror, los trabajadores pudieron, por la fe, volver a la tierra.
Desde entonces, el festival se organiza con mimos al servicio de una campaña de catequesis y extras ataviados con los atributos de Lucifer, Satán o Belcebú.
Hoy, el diablo es un ejercicio pedagógico, desligado del relato bíblico. Es una operación rítmica que ha recuperado su esencia antigua y se rige por reglas estrictas. Con visas, secuencias de acción y muchos personajes, poniendo su significado al servicio del adoctrinamiento religioso.
En su fase de adaptación, la Diablada bien podría haber sido uno de los muchos instrumentos de autos de fe, o uno de los instrumentos utilizados en las grandes cruzadas cristianas. Sea como fuere, la danza se ha extendido por todas las regiones del altiplano andino y alcanza su mayor esplendor cuando se ejecuta en su entorno, junto a los túneles de hojalata.
Personajes de la diablada
Entre los personajes o protagonistas de esta danza tenemos:
- Arcángel Miguel.
- Lucifer
- La China Supay
- Satán
- Oso
- Cóndor
- Diablos
Arcángel Miguel

El protagonista de Diablada, responsable de conducir a los demonios, como guía central, en su persistente batalla entre el bien y el mal, el líder de los ejércitos celestiales y el verdadero vencedor en la batalla para desterrar el orgullo, el mal, la lujuria, la gula y otros. pecados capitales y sofocar la rebelión de los demonios en acción solitaria contra sus fuerzas malignas
Lleva un casco de metal, cabello largo, un esmoquin, una falda con dos alas en la espalda y está armado con una espada, un escudo y un casco. Sus colores dominantes son el blanco, el azul y el celeste, el casco es dorado y también la empuñadura de la espada. Llevan calcetines blancos, botas blancas y rojas y guantes blancos.
Lucifer

La figura central de la diablada es el Diablo, considerado un señor de la perversión con poderes especiales. Se distingue del diablo por llevar una capa ricamente bordada, decorada con hilos multicolores y pedrería, vestido con pechera y pollera, una máscara negra con sapos, lagartijas y otros animales originales de la brujería, y una corona para indicar que es el rey. del diablo también es conocido como Luzbel y el rebelde como el elegante príncipe de los ángeles.
La China Supay

La China supay en la danza de la diablada es la Mujer del Diablo; usa faldas verdes, amarillas y rojas, máscaras sensuales, usa botas de tacón que cierran al frente, usa una peluca trenzada femenina, una corona. Cetro en mano. Este personaje femenino fue representado anteriormente por un hombre que bailaba de Supay, China.
Su participación en el baile le da un giro especial ya que le da un toque de entonación y variación, derrochando gracia y gracia.
Satán
Su vestimenta es similar a la de Lucifer, aunque la máscara tiene una corona con menos puntas. También una falda corta en lugar de una falda de hojas.
Oso

Es un personaje ideal en este baile, son osos traviesos que hacen las delicias de las representaciones, su principal cometido es abrir el campo al público que espera para bailar y hacer bailar a las niñas.
Cóndor

Como la mayor deidad entre las aves sagradas, el cóndor está asociado con el mundo de arriba, el espíritu mensajero de las montañas azules de las que se extrae el estaño.
La figura del cóndor es el motivo de la atracción, pues presiona con paso fatigoso las instrucciones disciplinarias que coordinan los movimientos y las figuras danzantes, inculcando en la mente de los ancestros una costumbre, que tiene significados y perfiles propios, a partir de inmemorial, lleva una máscara y las plumas de un cóndor.
Diablos
Los diablos en la diablada, tienen rostros espantosos, coronados por infernales, forman el mayor grupo de bailarines, con bufandas flotantes, ricamente bordadas con pedrería e hilos de oro y plata, máscaras de diablo, camisa blanca de algodón de manga larga y buzo.
Babero bordado, fajero bordado en el suelo decorado con pedrería y añadido al fajero con monedas, enagua dividida en cinco medias faldas, botas blancas, ribeteadas de rojo, en la espalda una o varias bufandas a modo de capa, bordadas en dragones chinos, reptiles, guantes blancos en sus manos, tienen serpiente o pañuelos de colores, en sus botas tienen un gran espolón roncador, generalmente plateado.